El modelado, ese arte tan particular de visualizar y materializar lo que existe en tres dimensiones, no es tan fácil como parece. Sin embargo, para los niños y niñas, la experiencia de tener masa entre las manos y empezar a darle forma se da de manera muy espontánea. Hacer pellizcos, rollitos y bolitas es casi automático, y esa espontaneidad es, precisamente, de donde nace todo lo demás.
En esta ocasión, en nuestra sede de Ciudadela Colsubsidio, los acompañamos en algo un poco más desafiante: modelar personajes de cuentos tradicionales. ¿El reto? Tres cosas concretas que pusieron a prueba tanto su habilidad como su constancia.
El primer reto: lograr una superficie muy lisa con el porcelanicron. No es un detalle menor —las grietas aparecen cuando queda rugosa— y evitarlas requiere precisión y paciencia. El segundo: dar a cada figura un tamaño adecuado, proporcional, manejable para sus manos. El tercero, quizás el más difícil: completar la pieza por etapas, sin querer terminarlo todo de un solo impulso.
En todo grupo siempre está quien quiere acabar de una vez y quien busca que le quede perfecto, pero no logra estar conforme con sus resultados. Precisamente, más allá de perfeccionar la pinza, con este ejercicio también se cultiva la paciencia —y ese es uno de los aprendizajes más valiosos que se pueden llevar estos niños y niñas.
Lo que el modelado construye en cada niño y niña
Al terminar la técnica, a pesar de algunos fallos en el resultado final, las piezas no dejan de ser encantadoras. Cada personaje tiene sus propios rasgos, sus propios gestos; se podría decir que tiene su propia personalidad. Son piezas únicas que dan cuenta del amor que los niños y niñas sienten por las actividades artísticas.
Y es que el modelado no solo estimula la creatividad. A través de esta práctica, los niños y niñas de Academia Semillas mejoran su motricidad fina y la coordinación mano-ojo, habilidades fundamentales para el desarrollo escolar y cotidiano. La concentración que exige dar forma a cada detalle es un músculo mental que se va fortaleciendo con cada sesión. Y al proyectar en una figura física a un personaje querido —salido de un cuento— el modelado se convierte, además, en un poderoso medio de expresión emocional.
La resolución de problemas también está presente en cada decisión: ¿cómo hacer que las orejas no se caigan? ¿Cómo afinar un detalle sin romper lo que ya está hecho? Cada pequeño obstáculo superado refuerza la autoestima y la capacidad de tomar decisiones con calma.
Y cuando cada niño y niña ve materializada su propia creación —con sus propios rasgos y sus propias decisiones—, se lleva a casa algo más que una figura de porcelana. Se lleva la evidencia de que es capaz.
Muchas razones para seguir
Las clases de Artes Plásticas para niños en Academia Semillas van mucho más allá de pintar o moldear. Son espacios donde la paciencia, la concentración y la autoestima se trabajan de forma natural, a través del juego y la exploración. Si quieres saber más sobre el proceso de tu hijo o hija, las puertas de Ciudadela Colsubsidio —y las de todas nuestras sedes en Bogotá— siempre están abiertas.
Te invitamos también a leer nuestro reglamento escolar para conocer cómo funcionan nuestras clases.
Muchas razones más para seguir amando y orientando esta bella práctica.
Con cariño, la profe Mariana.




